Viajar a Japón: Qué ver en Hiroshima, la ciudad en la que se paró el reloj el 6 de agosto de 1.945



Hiroshima es otra de esas paradas que debes hacer cuando organices tu viaje a Japón. En nuestro primer viaje tuvimos que cancelarlo porque nos sorprendió un tifón que hizo imposible viajar más allá de Osaka, pero en nuestra segunda visita al país del sol naciente, nada nos impidió visitar Hiroshima.

Para llegar allí, como siempre, la mejor opción será en tren. El tren bala Shinkansen te lleva a Hiroshima desde Osaka en 1 hora y media. Si estás en otra ciudad, deberás hacer transbordo en Osaka. A todo esto, recuerda que para viajar por Japón es imprescindible el JR Pass, que puedes comprar aquí.

Una de las primeras dudas que te podrá asaltar es dónde dormir. ¿Hiroshima o Miyajima? Porque cuando te planteas visitar Hiroshima, hacerlo también a Miyajima va indivisible. Hay que decir que probablemente dormir en la isla de Miyajima sea más especial, y te aseguras poder vivir atardeceres y amaneceres increíbles, pero también es bastante más caro y las plazas hoteleras más escasas. En nuestro caso, fue imposible encontrar plaza... de modo que sin dudar pasamos la noche en Hiroshima y nos planteamos la visita a Miyajima como una excursión desde allí. Nosotros elegimos el Urbain Hiroshima Hotel por 74 euros con desayuno incluído. Es una opción muy céntrica, a escasos pasos del tranvía que nos lleva tanto a la estación como a la "zona cero" de la bomba atómica.



Es precisamente esta zona cero la visita que debes hacer. No es agradable, pero es necesaria. La historia es tristemente conocida por todos: el 6 de agosto de 1.945, a las 8:15 de la mañana, Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre la ciudad. La explosión provocada hizo subir la temperatura más de un millón de grados centígrados, generando una bola de fuego de 256 metros de diámetros que arrasó la ciudad... y provocó la muerte de 70.000 personas.

Toda visita a la zona comenzará en la Cúpula de la Bomba Atómica. Es uno de los pocos edificios que se mantiene del incidente. Evidentemente los signos de destrucción están bien visibles, y es aquí dónde empezarás a entender la magnitud de lo ocurrido y se te empezará a encoger el estómago, especialmente cuando te pares a ver, y leer, los paneles que te muestran cómo era el lugar antes de las 8:15 del 6 de agosto de 1.945.



La Cúpula se encuentra en un parque en el que irás descubriendo diferentes elementos que forman parte de este memorial. Otro de los más emotivos es el Monumento a la Paz de los Niños, inspirado en la historia de Sadako Sasaki, quien tenía 2 años cuando la bomba cayó. Milagrosamente salvó la vida, pero los efectos de la radiación hicieron que, a los 11 años, fuera ingresada en el hospital con leucemia. Existe una leyenda japonesa que dice que quien logre doblar 1.000 origamis de papel en forma de grulla, puede pedir el deseo que quiera. Sadako decidió intentarlo para pedir el deseo de curarse... pero nunca llegó a doblar 1.000 porque falleció antes, en 1.955, con 12 años. Su historia es muy famosa dentro y fuera de Japón, y este monumento siempre está lleno de grullas de papel.



Más adelante se encuentra la llama de la Paz, que sólo se apagará cuando no quede ni una arma nuclear en el mundo, y un monumento a las víctimas coreanas que también fallecieron aquí.

La mayor explicación de lo ocurrido podréis verla en el Museo de la Paz de Hiroshima, donde hay documentos gráficos y testimonios de supervivientes. De nuevo, la visita es dura, porque en su interior hay objetos de las víctimas como ropa, gafas y hasta un triciclo. Entrar tiene un precio simbólico de 200 yenes.



Dejando de lado esta complicada, pero imprescindible, visita, en Hiroshima nos dio tiempo a disfrutar de Hondori Ave, una zona comercial peatonal y cubierta en el centro con todas esas tiendas cuquis que hay en Japón. Muy cerca de allí cenamos el que fue el mejor ramen de todo nuestro viaje a Japón: en Tori-no-Suke Ramen. Esta zona es la zona más animada por la noche, de modo que si eres de los que te gusta ese Japón loco y luminoso, debes visitarla, por libre o con un tour guiado.

Como os decía al principio, visitar Miyajima desde Hiroshima es un must. Dado que es una isla preciosa, os contaré en extensión en otro post.

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