Viajar a Corea del Sur: Qué ver y hacer en Jeju Island


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Tras Seúl, y antes de ir a Busan y Gyeongju, nuestro viaje a Corea del Sur incluyó un destino más natural y paradisiaco: la Isla de Jeju.

Podríamos decir que es la joya de la corona para los surcoreanos. En ella pasan mucho sus vacaciones y cuando les nombras la isla, sonríen. Su orgullo no es para menos, es Patrimonio Natural de la Humanidad de la UNESCO, Geoparque Global y Reserva de la Biosfera. Además, es una de las nuevas 7 maravillas naturales del mundo. Por ello, escaparte a Jeju Island parece una parada obligatoria.

Para llegar a Jeju hay que hacerlo por avión. Nosotros lo hicimos desde Seúl. Hay varias compañías locales con vuelos lowcost a diferentes horas. El aeropuerto se encuentra en la ciudad de Jeju. Cogiendo el bus 600 llegaréis a la estación central de autobuses en unos 10 minutos. Nosotros teníamos pensado alquilar un coche en el mismo aeropuerto para ir a nuestro primer hotel, pero, aunque nunca solemos improvisar en este aspecto, en este caso lo hicimos... y nos encontramos con que NO quedaban coches disponibles. Pensad que Jeju es una isla super turística... y que alquilar un coche es lo más habitual para todo el mundo. Por ello, que no os pase como a nosotros, reservar con antelación.


Así las cosas, no tuvimos más remedio que coger un taxi hasta el Co-op City Hostel de Jeju Beach. Cogimos este punto por ser un poco intermedio de varios lugares de interés. Jeju Beach es un lugar animado, había varios restaurantes, heladerías, carruajes iluminados paseando a los turistas... y una playa de rocas que, honestamente, no era nada cómoda. Sinceramente, la primera impresión con Jeju en esta zona no fue buena. Os diré que hasta vimos corriendo ratas por el paseo marítimo. Yo no tengo miedo a las ratas, pero si pienso que estaba en un lugar considerado una de las 7 nuevas maravillas naturales del mundo... pues me esperaba otra cosa. El hotel estaba bastante masificado de familias coreanas, pero creo que eso debe ser un "problema" común en la época que fui (agosto). Eso sí, encontramos un festival nocturno en la playa lleno de conciertos de grupos de música que nos hizo la primera noche muy agradable.



Sin coche, y dependiendo de las rutas de buses que recorren la isla, nuestras posibilidades de recorrer la isla se limitaron bastante. De modo que había que elegir. Los buses recorren la isla en forma circular, pero también hay otros que lo hacen metiéndose en el interior. Nosotros queríamos visitar, sí o sí el Seongsan Ilchulbong, probablemente el lugar más icónicos de la  isla, pero lo hicimos con una ruta que atravesaba el centro de Jeju Island. Tardó más en llegar, pero al menos pudimos ver un poco el paisaje del Hallasan National Park.



Una vez en el Seongsang Ilchubong, deberéis armaros de agua, 2.000 wones (1,5 euros) y paciencia para subir 600 escalones. Pero hazlo, porque las vistas desde arriba, y también durante el trayecto, son impresionantes. Este fue, sin duda, el lugar que más me gustó de Jeju y que justifica todos los premios que tiene. En esta zona de la isla te dirán que lo típico son sus mandarinas, y las podrás probar en forma de fruta, zumo... La verdad es que están riquísimas. Yo me traje hasta un perfume de mandarina...



Por cierto, que antes de subir al monte, en las confluencias de las calles Ilchul-ro y Seongsanjungang-ro, comimos en un típico restaurante coreano con sus típicas barbacoas a muy buen precio (un poco más arriba hay un starbucks y un McDonalds... no me voy yo a una isla patrimonio mundial a comer McDonalds, pero oye, por si acaso yo os lo cuento).

No muy lejos, y en la ruta de vuelta si tomáis el sentido contrario a la agujas del reloj, podréis parar en las cueva de lava Manjanggul Cave. A nosotros se nos hizo tarde... pero es otra de las visitas indispensables. En todo caso, también podéis ver las dos cosas, sin problemas de tiempo o de organización, con una excursión organizada.

La última noche en Jeju Island la decidimos pasar en la misma ciudad de Jeju, para estar cerca del aeropuerto, puesto que nuestro avión hacia Busan salía muy temprano. De modo que pudimos aprovechar para recorrer un poco la ciudad. Decidimos coger el bus turístico que une los principales puntos de interés, y que nos permitía bajarnos donde más nos interesara.



La primera parada fue el Jeju Folkore And Natural History Museum, una visita imprescindible si quieres conocer la historia y leyendas de la creación de la isla. Después, nos bajamos en el Dongmun Traditional Market, para conocer un típico mercado local. Como siempre en Asia, sorprende el modo de vida y de trabajo de los mercados. No nos resistimos a probar la cabeza de cangrejo fundida. La última parada para nuestra ruta fue el Black Pork Restaurant Street para comer, claro, la típica carne de cerdo negro de la zona. La ruta total son 22 paradas que, como siempre, dependerá del tiempo que tengas.



Por cierto, el hotel que escogimos en Jeju City fue el Leo Hotel, con habitaciones estupendas y unos ventanales preciosos. ¡Muy recomendable!.


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